miércoles, 27 de marzo de 2013

Tara


Un 24 de diciembre fui a buscarte a tú mazmorra, te tenían encerrada bajo llave y tus ojos tristes clamaban libertad. En cuanto te vi, te quise conocer. Compartir nuestras vidas y darte un motivo para ser feliz, pero tu cara reflejaba una inseguridad propia de alguien que ha sufrido más de lo debido, y eso me hizo tener más ganas de borrar esa expresión de tú rostro. Ha sido un largo camino pero ahora te veo y pienso que todo el esfuerzo tiene sentido, porque eres el ser más agradecido que conozco, todo ese amor que sentimos recíprocamente, me llena de vanidad. Estoy orgulloso de que entraras en mi familia, y con tu nobleza y fidelidad me demuestras día tras día, que es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Eres mi confidente de labios sellados que con tu sola presencia, me libras de mis peores temores. Porque sigo creyendo en ti desde el primer día y hasta el día que te vayas seguiré buscando ese pelaje blanco correteando entre el verde de los parques.


No hay comentarios:

Publicar un comentario