viernes, 15 de marzo de 2013
Cuatro cuerdas
Esas cuatro cuerdas que me atrapaban como cuatro paredes, ahora me liberan y me dan las alas que necesito para seguir adelante, nunca pensé que un instrumento pudiera dar y quitar tanta libertad. Por que fui tú prisionero durante cinco años, y te exilie diez más... ahora no veo el momento de separarnos ya que cada día dependo un poco más de ti. Eso me asusta y me excita, por fin tengo algo que aportar a tu vida después de que hayas aportado tanto a la mía, esos malos recuerdos de mi infancia encerrados en la misma habitación, obligado a amarte por unos deseos ajenos a mi voluntad. Todo ese odio se transforma en un idilio de mi senectud porque a ti puedo perdonarte cualquier cosa, ya que ahora me das todo lo que me quitaste... con los dedos doloridos y un espíritu noble comprendo que debía de ser así, todos esos malos ratos ahora sirven para hacerme mejor músico y en conjunto mejor persona, porque gracias a ti puedo aportar algo a la musa de musas que tanto me ha hecho sentir. Obviamente, detrás de una imposición está la mano que la impone, y a esas manos también quiero agradecerles todo por lo que me hicieron pasar, lo bueno y lo malo, porque gracias a ellas soy quién soy a día de hoy.
Y si alguien me dijo alguna vez que no podía hacerse lo reté para demostrarle que el único limite es el que tú mismo te impones.
¿No me crees? ¡Te reto! ¿No? Te reto dos veces...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario