Sigo buscándote al final de las botellas, es algo cotidiano.
La vida me lo da y me lo quita como si de una extraña perrería se tratase, soy
humano y como tal sufro y río pero hoy no siento más que las palabras que te
escribo. Llámalo paz o agonía, yo me quedo con que me hacen seguir vivo otro
día, sentir la expresión en el máximo grado supremo canalizada por un bolígrafo
y un trozo de papel. Todo esto sin olvidarme de la banda sonora que pone música
a mi vida, sin tí si que estaría perdido musa de musas… Me haces olvidar al
igual que recordar, me das y me quitas mis mejores momentos, como una diosa
ramera, caprichosa y serena.
Por ti alzo hoy mi copa y por ti también la vacío, quizás
entre trago y trago aparezcas a mi lado, y yo sin saber que hacer encoja mis hombros
como si nada hubiera pasado.
Es importante tener siempre algo a lo que aspirar, pero
nunca olvides que la receta para que no te defrauden es no esperar nada de
nadie, sé que no es plato de buen gusto pero ni las alegrías ríen ni las
tristezas lloran, sin embargo tú y yo lo hacemos a todas horas.
Es el ciclo de la vida todo nace y todo muere, todo empieza
y se termina. Y para entonces nuestros recuerdos se verán perdidos en el
tiempo, como lágrimas en la lluvia. Sin embargo el papel te da la oportunidad
de que alguien pueda recordar todo eso a través de las palabras.
Pretenciosa ambición… quiso ser trueno y se convirtió en
lamento. Que se podía esperar de un melómano que buscaba el exceso como camino
a la sabiduría, en el momento que la rozó con sus labios ya había sellado su
tumba y su pluma con una perfecta armonía.
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