domingo, 20 de enero de 2013

Un fin programado


Mis noches bohemias, que para alguien que las viese desde fuera no serían tan agradables. La decadencia no le sienta igual a todas las personas, pero en mi caso, siento que estamos hecho el uno para el otro. Entiendo que haya transeúntes que pierdan la cabeza antes de llegar hasta el final. Mentes débiles como diría un amigo mío, y qué razón tiene... Entre vicio y vicio se repite el epitafio, fiel a su propio espíritu y así una vez más, consigue burlar a la de la guadaña otro minuto.
Una cutícula de humo denso envuelve mi cuerpo, si protege o sentencia es otro menester... entra en la habitación del caos y sírvete lo que quieras, hay un ambiente sórdido y oscuro, huele a buena música y las mentes fluyen, pero yo no se que hago aquí... sólo busco una cerveza fría, paso de mujeres ardientes.
Me vuelvo reptando a mi escondite apestando a autodestrucción. Bienvenido a tu nueva empresa de excesos y amigos de dudosa reputación, que te ayudarán a acabar con todo si eso te place, o reirán tus gracias si les complaces... Entonces coge a un par de esos tipos y llévatelos a arruinar tu vida a otro sitio, ya que aquí no se puede ni morir a gusto.
Con estos labios que sostienen más canutos que sonrisas, me despido susurrando un hasta luego.


No hay comentarios:

Publicar un comentario