lunes, 3 de diciembre de 2012

Tintes de rock y trasnoche



Con tintes de rock y trasnoche, saciado por el banquete de la abundancia, apareció postrado ante el altar... Su cara reflejaba malestar, y sus ojeras pedían horas de sueño desde hacia varias noches.  
   - Alguien sabe donde está la novia? -preguntó la niña de la primera fila-
...Y en ese momento un golpe seco retumbó en la iglesia... La novia irrumpió tambaleándose, con una sonrisa mezcla de picaresca e inocencia.
Todos callaron.
Entonces a aquel viejo rockero vestido de pingüino le dio un vuelco el corazón. Ahí estaba ella, en ese estado semi ebrio que tanto le gustaba.
Recordó cuando se conocieron, en aquella fiesta de la universidad donde todo el mundo pasaba de todo el mundo, y tan sólo una chica se fijó en él. Cultivaba una mirada colocada la mayor parte del tiempo que, junto a los ojos achinados por las circunstancias, robó el corazón de un risueño veinteañero.
Sacudió la cabeza como si de un mal sueño se tratase, quizás fuera esa jodida resaca la que le hizo torcer el gesto, pero el público interpretó este como un signo de negación o incluso arrepentimiento.
Pero ella no.
Ella sabía como era él, sabía que estaba a punto de pasar el resto de sus vidas con aquel aspirante a hombre, llevaba muchos años arrancándola sonrisas y la idea de pasar juntos una vida la hizo mojar esa cara lencería que había comprado para la ocasión...
Y sin quererlo su cabeza había retrocedido cinco años atrás, a la noche de la fiesta con los compañeros de clase. La noche en que el chico con aires de estrella de rock, que apenas conocía, entró en su vida y la unió con la suya a base de sucios polvos por los peores bares de la ciudad.
Pero eso pasó ya hace mucho tiempo, tanto, que las borracheras periódicas que compartían desde aquellos años, habían borrado gran parte de sus recuerdos, y todo era muy difuso en cuanto a un pasado juntos. Habían recorrido Europa persiguiendo festival por festival, grandes giras de sus grupos de rock favoritos, y si no fuera por las fotos que guardaba en su portátil, los recuerdos serían aún más difusos...
Pero esa era la vida que habían elegido, eran la puta pareja más marchosa que te podías encontrar en una fiesta, la gente les había visto celebrar sus triunfos y ahogar sus penas juntos. Era una relación de buenos amigos que compartían cama, barra e intercambiaban fluidos allá donde fueran... y esa es la vida que siempre quisieron tener.
Entonces una voz la devolvió de un plumazo al lugar donde estaba, esa voz ronca y seca que tanto la gustaba...
   - Cariño, ¡estás preciosa!
Y al mirar aquellos ojos, que tenían el mismo brillo que hacía cinco años, se le aceleró el corazón.
Tragó saliva y agarró su mano, fuerte y firme.
   - Gracias, tú tampoco estás nada mal. -contestó mientras le guiñaba un ojo-
Ambos sabían perfectamente que eso no era cierto, una despedida de soltero el día antes de la boda, nunca fue buena idea. Pero ese había sido el trato, sentados en aquel bar de Londres, habían decidido casarse celebrando una despedida de soltero por todo lo grande, la víspera de la boda y a poder ser, ir un poco borrachos a la iglesia para darle un toque de emoción...



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