viernes, 28 de junio de 2013
Lo mejor es lo que queda por venir
Ya no mira las rocas del mismo modo, ni los paisajes a lo lejos, ni las hojas de los árboles... ahora se fija en lo más mínimo, cualquier resalte, cualquier detalle... toca y explora, observa y analiza.
Un nuevo mundo se muestra ante él, la venda de sus ojos se le ha caído de golpe y ahora lo único que importa está siempre fuera de cuatro paredes. En la tierra, en los montes, en el aire y en el agua. Se despertó esa bestia dormida que anhelaba la más pura curiosidad...
Mira los pájaros como un niño mira un avión y cualquier cosa que se mueva por sí sola merece toda su atención. No le interesa la tele ni lo que pase más allá de su entender, siempre lejos de cotilleos y mentiras, eso es lo que intenta, vivir cerca y viajar lejos. Beber de la vida a grandes tragos y no verla pasar desde la ventana de su casa.
Nunca sirvió para estar encerrado, le gusta caminar sólo, llorar sólo, pero reír en compañía... por eso se rodea de tanta gente porque no se acuerda de como lloraba, los paseos los acompaña Tara y de su boca siempre salen un sin fin de carcajadas.
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